No necesitas contestar para responderme; también los silencios son música en una partitúra.
No necesitas contestar para responderme; sabrá más dulce la reserva de palabras, cuando decidas dármela a beber.
No necesitas contestar para responderme; prefiero la simpleza compleja de una mirada tuya, a la complejidad de la simpleza de los signos lingüísticos.
No necesitas contestar para responderme; pero oculta el alfabeto detrás de tus labios, para que yo lo pueda encontrar con mi lengua.
No necesitas contestar para responderme; yo sabré bajar de tu árbol de mutismo tus pensamientos.
No necesitas contestar para responderme; pero no me quites el taconeo erótico de tus dedos sobre el teclado.
No necesitas contestar para responderme; yo seduciré a tu agrafía voluntaria hasta que me hable.
No necesitas contestar para responderme; también me gusta dormirme sobre la calma de tu lengua.
No necesitas contestar para responderme; prefiero el lenguaje bravío y salado de nuestro sexo, a la miel de las palabras.