¿Te acuerdas cuando te llevé a Zimbawe montada en un papalote que hice con un pedazo de arco iris? ¿Recuerdas cuando las hojas del limonero caían sobre ti, y te envolvían como si fueran miles de diminutas mariposas amarillas y verdes? Luego levitamos yo toqué mi cítara y volamos sobre el cañón del Chicamocha. ¿Te acuerdas de aquella tarde que necesitabas amor y te llevé a cabalgar sobre un caballito de mar por la selva? ¿Recuerdas que me volví tinta de una fuente cuando soñaste poesía, y te escribí palomas de colores?
Mariposa, cuando la tristeza quiere arrancarte los colores de tus alas, las yemas de mis dedos brillan para hacerte magia; no me importa cuantas veces tenga que meterme a tu corazón, para arrancar la maleza y sembrarte lavanda. Acuérdate que el océano no esta esperando a que Kīlauea este lista, él sabe que ella siempre será así, y él retorna a ella siempre por que la ama con todo el fuego que ella tiene.
Mariposa, cuando la tristeza quiere arrancarte los colores de tus alas, las yemas de mis dedos brillan para hacerte magia; no me importa cuantas veces tenga que meterme a tu corazón, para arrancar la maleza y sembrarte lavanda. Acuérdate que el océano no esta esperando a que Kīlauea este lista, él sabe que ella siempre será así, y él retorna a ella siempre por que la ama con todo el fuego que ella tiene.
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